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III. LOS LIBROS MEDIEVALES DE VIAJES
EN EL ÁMBITO HISPÁNICO

A. TRADUCCIONES



a) El papel de la Corona de Aragón en la aclimatación en la Península de los principales libros de viajes europeos

Aparte los relatos de viajes elaborados en castellano, en la Península circula, en los siglos XIV-XV que nos preocupan, una serie de traducciones de libros de viajes, relacionadas, todas, con la actividad cultural de la Corona de Aragón. El papel que ésta desempeña en la aclimatación de los relatos de viajes orientales se tiene que considerar desde la perspectiva más amplia del interés literario por el Levante que despertó la duradera y tenaz expansión catalano-aragonesa en el Mediterráneo oriental. El eco de esta expansión en las letras es notable, aunque sus objetivos fundamentales fueron el político y el mercantil; los principales puntos de mira de esta actuación política fueron la Tierra Santa y el Egipto, el Imperio Bizantino con las islas del Mediterráneo Oriental, la Tartaria. En lo siguiente nos vamos a detener en los aspectos que más transcendencia tienen para el análisis del mencionado interés oriental que tuvo importantes consecuencias en la circulación peninsular de los principales relatos de viajes europeos.

La política oriental de los soberanos catalano-aragoneses Pedro I (1196–1213) y Jaime I (1213–1276) está dirigida, en primer lugar, hacia la reconquista de Jerusalén; tanto sus proyectos de cruzada como la política matrimonial fracasaron; sin embargo, después de la caída de Acra, en 1291, gracias a la hábil política de Jaime II (1291–1327) y a sus relaciones con los soldanes de Egipto, los monarcas catalano-aragoneses ejercieron un verdadero protectorado sobre los cristianos de Tierra Santa, protectorado cuya validez está demostrada por el relato de la peregrinación emprendida en 1323, relato redactado, posiblemente, por Joan Rovira de Montblanc [1]. Éste es el ambiente en el cual se desarrolla la insistente – e inútil – predicación de la Cruzada, debida a Ramón Llull (1235–1315), predicación que se hace eco de una idea que obsesionó a los medios políticos europeos: la de la posible conversión al cristianismo de los tártaros y la consiguiente alianza militar con ellos para que los sarracenos se hallaran bloqueados entre dos potencias políticas enemigas[2]; en el contexto que nos interesa, esta idea que aparece constantemente en los escritos de exhortación a la cruzada de Ramón Llull, había ya dado lugar, como medio siglo antes, a las dos misiones dirigidas al Gran Khan de los mongoles, la de fray Juan de Plancarpino y la de Guillermo de Rubruk de las cuales resultaron sendos relatos de viajes orientales redactados en latín. significativa es, también, en el marco del interés misionero que el fraile mallorquín dedica al Oriente, la preocupación por el estudio de las lenguas considerado como elemento fundamental en el marco de un proyecto pacífico de reconquista de los Santos Lugares por medio de la conversión a la fe católica; la propia experiencia misionera de Ramón Llull, y, asimismo, el posible conocimiento de los mencionados relatos de viajes, difundidísimos en la época y que hablan frecuentemente de las dificultades lingüísticas, le habrían sugerido el vasto proyecto de fundar monasterios dedicados al estudio de las lenguas necesarias a la predicación.

Por otra parte, las relaciones con Bizancio iniciadas por proyectos matrimoniales ya desde la época del occidentalizante Manuel Comneno y continuadas con unos proyectos de Cruzada en tiempos de Micael Paleólogo, conocieron una decisiva ampliación con la expedición de los almogávares a Oriente, emprendida en 1303. La fascinante figura de Roger de Flor, fraile del Templo y pirata llegado en menos de dos años a la altísima dignidad de césar del Imperio de los Paleólogos, la espectacular epopeya que hizo de los almogávares los dueños de los ducados de Atena (1311) y Neopatria (1319), así como la aventura caballeresca del infeliz don Fernando de Mallorca, por un año príncipe de Morea (1315–1316), inauguraron la dominación catalana en Grecia que iba a durar hasta 1460. El relato pormenorizado de la mencionada expedición, la Crónica de Ramón Muntaner, aunque plenamente integrada en el discurso de tipo historiográfico, manifiesta ciertos puntos de contacto con el discurso propio de los relatos de viajes, sobre todo en la presentación desde una perspectiva admirativa del Imperio bizantino y del Mediterráneo oriental, aspecto recurrente en los escritos de los occidentales que los recorrieron y que debió de contribuir, a su vez, al incremento del interés por esta zona: ciudades grandes ("Filadèlfia, que és noble ciutat e de las grans del món, que ben vogí divuit milles dretament – aitant vogí con Roma e con Costantinoble..."), territorios económicamente prósperos ("la illa del Xiu, qui és molt graciosa illa, e lla se fa lo màstec, e enlloc més del món no sén fa"; Gallípoli que "és lo pus graciós cap del món, així con ha de bons pans, e de bons vins e de totes fruites gran abundància"), lugares bien poblados ("e així veus Boca d'Aver con era bé acompanyat de bons llocs e de gracioses de totes parts, que de cascuna part trobàrets que havia molta bona vila e molt bon casal...") [3]; pero el Imperio Romano Oriental es, sobre todo, el escenario de ascensiones sociales espectaculares, como la de Roger de Flor, cuyas dignidades de Megaduque y César del Imperio bizantino están descritas con todos sus magníficos detalles.

La expansión política de la corona catalano-aragonesa hacia el Mediterráneo Oriental encontró su dimensión cultural institucionalizada en la actuación de tres insignes personalidades que desempeñaron su actividad en las seis últimas décadas del siglo XIV: el rey Pedro el Ceremonioso (1336–1387), su hijo Joan I (1387–1396) y Juan Fernández de Heredia, el Gran Maestre de la Orden de Rodas (1377–1396). Había sido este último estrechamente vinculado con los dos monarcas cumpliendo, desde 1338, la tarea de consejero y embajador del rey don Pedro. Gozó de igual confianza de parte del rey Joan I, hecho testimoniado por las numerosas cartas que el monarca le envió al Gran Maestre, corpus epistolar en el cual un lugar destacado lo ocupa la correspondencia literaria [4]. La preocupación cultural común de estos tres magnates del siglo XIV fue la dedicada a la historia, lo que conllevó, sobre todo en el caso de Fernández de Heredia y de Joan I, un marcado interés por la historiografía antigua griega y latina, así como por los textos que proporcionaban información sobre el Levante bizantino y el Oriente asiático.

A la preocupación del rey Ceremonioso por la tarea historigráfica se debe una extensa obra que el monarca hizo redactar o traducir al aragonés [5]. Asimismo, sus multitudinarias curiosidades intelectuales hicieron que en el scriptorium real que había organizado se tradujeran, al lado de libros de medicina y astrología, una serie de tratados morales y vidas de santos y, al lado del Corán, la Civitas Dei de San Agustín, De consolatione philosophiae de Boecio, la Historia destructionis Trojae de Guido delle Colonne [6]. Fundador de las Universidades de Perpiñán y Huesca, organizador de una insigne biblioteca, conocedor del francés, poseedor de cierta cultura latina y bastante consciente de la importancia de la herencia cultural griega como para pronunciar un elogio de la Acrópolis ateniana [7], fue Pedro el Ceremonioso quien, por su actuación cultural abrió la vía de lo que se ha llamado "el primer període de l'humanisme català", correspondiente al reinado de su hijo, Joan I de Aragón.

A la excelente formación intelectual que éste recibió en la Corte del rey Ceremonioso se añadió su interés aún más insistente que el de su padre por la historia antigua y por la lectura de los historiadores latinos, griegos y especialmente por los autores bizantinos [8]. La correspondencia llevada por la cancillería del rey Joan pone de manifiesto un impresionante número de libros en prosa catalana pedidos, leídos o mandados traducir por éste y que demuestran la diversidad de sus intereses: astrología, historia, religión, derecho moral, literatura clásica, literatura contemporánea (castellana, provenzal, francesa), música [9]. A tal espíritu curioso no le falta la afición a las noticias referentes al Oriente; aparte el hecho de que el conocimiento de las letras clásicas, por parcial que fuera, debía de traer consigo cierto interés por el Oriente, acerca del cual muchos de los textos antiguos vehiculaban varios datos que, en la época, gozaban del estatuto de informacines científicas, dicha afición habría sido alimentada también por los proyectos orientales de la Corona de Aragón y por la actuación política y cultural que en esta dirección, según veremos de paso, desempeñaba el Gran Maestre Juan Fernández de Heredia. En varias oportunidades, los documentos de la real cancillería testimonian el impaciente deseo de Joan I de recibir noticias sobre aquellos territorios lejanos [10]. Esta preocupación suya se iba a concretar, según demostraremos, en la empresa de mandar traducir unos importantes relatos de viajes y en constituir una biblioteca de relatos de esta índole, que gracias a su iniciativa se dieron a conocer entre los interesados por tal tipo de textos.

Relacionada estrechamente con el ámbito de la corte catalano-aragonesa fue la actividad cultural del Gran Maestre de la Orden de Rodas, Juan Fernández de Heredia, personalidad de primer plano tanto en la Corte Pontificia como en el reino de Aragón. Al igual del rey Pedro el Ceremonioso y de Joan I, su preocupación por la historia fue intensa. Su obra cultural puede dividirse en dos apartados que se diferencian según la intervención directa del Gran Maestre en cada uno de ellos: las traducciones y las compilaciones históricas. Se sabe que el magnate tenía oficinas de traductores en Aragón, Aviñón y Rodas, en donde se vertían al aragonés textos latinos, griegos, franceses, castellanos [11]. Estas traducciones le interesaban para aprovecharlas en dos grandes compilaciones que se había propuesto redactar según el modelo de Alfonso X: La Gran Crónica de Espanya y la Crónica de los Conquiridores y en las cuales intervino personalmente, según testimonio de los proemios y rúbricas explicativas de los manuscritos en los cuales se distingue lo que encargó traducir de lo que él mismo compiló[12].

La dedicación del Gran Maestre a la preparación de una Cruzada y su actuación contra los turcos en Morea (1378) a la cual quería transformar en una base militar más segura que la siempre amenazada isla de Rodas, están demostradas también por su actividad en el campo literario. Según ha demostrado John Nitti, "all of his literary production can be shown to relate directly or indirectly to his personal goals and aspirations" [13]. En este caso también, el interés político-militar por el Oriente aseguró la difusión peninsular de un relato de viajes, el de Marco Polo, y de una compilación histórico- geográfica seguida por un detallado plan de cruzada, La Flor de las ystorias d'Orient de los cuales nos ocuparemos en seguida.


El relato de Marco Polo

Es con el rey Pedro el Ceremonioso que se relaciona la primera mención documental sobre la adquisición de un libro de viajes en el reino de Aragón: se trata del relato de Marco Polo que, a la sazón, gozaba ya de una consolidada fama europea. Dos documentos, de octubre de 1372 y de febrero de 1374 atestiguan que se habían comprado para el rey, primero una y, después, dos copias del libro del veneciano [14]. El libro de Marco Polo – ¿las copias pedidas por el rey don Pedro u otros ejemplares? – fue, más tarde, objeto de las intensas relaciones bibliófilas que mantenía el infante Joan el cual, en 1384, regalaba al conde de Foix "un llibre de Marco Polo" y, en 1393, ya rey, enviaba otro ejemplar a su cuñado, el bibliófilo apasionado que fue el duque de Berry. Ninguno de los documentos indica en qué lengua estaban redactados los textos mencionados [15].

Un ejemplar del libro de Marco Polo que, según Rubió i Lluch, se habría traducido al catalán en tiempos de Joan I figura en el no. 269 del inventario de la biblioteca del rey Martín (1396-1410), hermano y sucesor de Joan I [16].

Hoy en día, se conservan efectivamente tres manuscritos que forman la llamada familia catalana de Marco Polo. La historia de la tradición poliana siendo definitivamente establecida por Luigi Foscolo Benedetto [17] y matizada mediante algunos detalles concernientes a la versión catalana por Annamaria Gallina [18], seguiremos las conclusiones de dichos investigadores.

La genealogía de la familia de la redacción catalana se podría representar esquemáticamente de la siguiente forma: Fx > Kx > K¹, K, K²; Fx es el original franco-italiano perdido; Kx – una traducción catalana, asimismo perdida; K – la versión catalana conservada en el ms. 2048 de la Biblioteca Riccardiana de Florencia, escrita en el siglo XIV y editada por Annamaria Gallina. K² – la versión aragonesa conservada en el ms. Z-I-2 de la Biblioteca del Escorial, asimismo del siglo XIV, traducida por orden de Juan Fernández de Heredia y editada por John Nitti; K¹ – versión francesa del siglo XV conservada en el códice Ottoboniano lat. 2207 de la Biblioteca Vaticana, sin editar. Cada una de estas versiones supone la existencia de copias anteriores. Seguramente, afirma Benedetto, el "Marco Polo en romanç" de la biblioteca del rey Martín era también un ejemplar de la redacción catalana. Presenta esta familia una particularidad interesante que la distingue en el marco de la copiosa tradición poliana, porque contiene el texto de Marco Polo abreviado. Desde el punto de vista del contenido, este texto corresponde a los capítulos LVII–CXCIX del texto por Benedetto denominado F y considerado el más cercano al original perdido; de los primeros 56 capítulos, el traductor al catalán sólo conserva un breve fragmento (correspondiente a los capítulos XXI, XXII, XXIII de F) que se coloca al final de la obra. Faltan, por completo, los capítulos LXXIII, XCI–XCV, CI–CV, CIX–CX, CLXXVI, CLXXIX; los capítulos LXXXVIII–XC se reducen a algunas cuantas líneas y el contenido de CXXXVII–CXXXVIII está desatendidamente mezclado. Otro aspecto interesante es la inclusión de fragmentos de la relación de Odorico de Pordenone: el capítulo LIX del Marco Polo catalán traduce casi por completo el capítulo XXII del texto del fraile friulano y el capítulo LXXIII relata un acontecimiento contado por el mismo en el capítulo XXI de su relato.

En cuanto a la fecha de producción del arquetipo perdido Kx no se puede fijar con certidumbre sino un término a quo (1330, la fecha de composición del relato de fray Odorico) y un término ad quem (el códice en el cual está incluida la traducción aragonesa hecha bajo el patrocinio de Juan Fernández de Heredia indica a éste como Gran Maestre de la Orden de San Juan, cargo desempeñado entre 1377–1396. Estas fechas están apoyadas también por la lengua de los textos.

El relato de Marco Polo en aragonés, hecho por encargo del Gran Maestre, está traducido del arquetipo catalán perdido que se habría redactado en la corte del rey don Pedro de Aragón. Su presencia en el códice, a continuación de los cuatro libros de la Flor de las ystorias de Orient explica, según Nitti, el motivo de la abreviación del arquetipo catalán y, consiguientemente, de toda la familia de la redacción catalana:


Therein, I believe, can be found Juan Fernández de Heredia's principal motivation for translating the Flor de las ystorias de Orient into Aragonese and, moreover, for joining to it a translation of an "esential" version of the Milione, which was already stripped of most of it's narrative frills and of information non-vital to a Christian leader interested in putting a stop to the infidel activity to the east of Christendom. It is not difficult to imagine that it was this same practical political and religious intention which may have prompted the production (perhaps at the behest of Peter IV of Aragon) of the original Catalan archetype of the abbreviated family of Marco Polo.[19]

 

La Flor de las ystorias de Orient

No es un libro de viajes sino una compilación histórico-geográfica; la mencionamos aquí, sin embargo, porque está, gracias a su contenido, íntimamente vinculada con los libros de viajes orientales; presentada en 1307 al papa Clemente V por Aitón, señor de Gorigos y sobrino del rey armenio Aitón I, que en el período en el cual redactaba el libro era ya fraile premonestrense, la compilación representa un intento de persuasión a favor de una alianza entre cristianos y tártaros – según vemos, idea obsesiva de la época, compartida no sólo por los jefes políticos sino también por misioneros como Ramón Llull – con vistas a reconquistar la Tierra Santa. Según el príncipe Aytón, en tal circunstancia, Armenia habría podido servir como base militar idónea. El primer libro de la compilación ofrece un sucinto resumen geográfico referente a las tierras orientales, desde la China hasta la Siria, riquísimo en informaciones de toda índole que, a veces, el autor presenta hablando en primera persona, como un viajero que transmitía datos de primera mano: situación geográfica, clima, riquezas, características de los habitantes, detalles de interés militar. El libro segundo y el tercero presentan los preliminares de la invasión tártara y un compendio de historia de los mongoles. El original francés, igual que las versiones latina y aragonesa, contienen también un cuarto libro que expone un detallado plan de cruzada; tanto esta parte, como las informaciones referentes al Oriente asiático debieron de interesar al Gran Maestre, al mandar su traducción aragonesa. Ésta se halla integrada en el manuscrito escurialense Z-I-2, al lado del libro de Marco Polo abreviado, en un códice que demuestra, por su composición, los intereses orientales del magnate.

El texto gozó, además, de cierta difusión en catalán. Existe una traducción a esta lengua [20] que cuenta con los cuatro libros enumerados y, asimismo, una versión abreviada realizada a mediados del XV, en la cual el cuarto libro no figura y que se halla en el códice 490 de la Biblioteca de Cataluña, el cual contiene, entre otros textos, también un resumen del texto latino de Odorico; es interesante observar que este códice respondía, probalemente, a una curiosidad por las tierras asiáticas (por lo cual se añade el texto de Odorico) y demuestra ya el desinterés por la idea de cruzada, ya anticuada a la sazón (lo que explica la eliminación del libro cuarto) [21].


El relato de fray Odorico de Pordenone

Hay constancia de que el infante Joan había poseído y leído, cuando joven, este célebre libro del fraile friulano, según lo demuestran los documentos fechados el 17 de julio de 1374, el 20 de marzo de 1378, el 18 de mayo de 1378 y el 6 de enero de 1382 [22]. La relativa proximidad de las fechas indica su interés insistente por tal tipo de lectura, interés demostrado también por el contenido de las cartas en las cuales se subraya el deleite que tales lecturas le producen al príncipe; reproducimos en nota sólo el último de de estos documentos.


El relato de Juan de Mandevilla

Dos documentos de la cancillería real, enviados por el infante Joan, piden con insistencia el libro famosísimo de Juan de Mandevilla: el primero, del 13 de agosto de 1380 se dirige al rey de Francia para, en octubre del mismo año, volver a insistir el remitente ante la Duquesa de Bar, madre de su esposa Violante de Bar [23]. Es de observar que la circulación del texto en la Península se inicia no mucho después de su aparición, en 1356 o 1357. Hoy en día se conserva, efectivamente, una traducción al aragonés del libro de Mandevilla, traducción hecha según un original francés, probablemente por un aragonés establecido en Francia o que había vivido allí durante largo tiempo [24]. Es el texto del manuscrito escurialense M-III-7 que debía de pertenecer al infante Joan de Aragón en cuya corte se habría hecho la traducción [25].

Además de esta versión y sin aparente relación con la tarea de recolección y traducción de relatos de viajes emprendida en la corte aragonesa, circuló por lo menos una versión en catalán de este relato, de la cual existe una noticia procedente del inventario de la biblioteca de Antonio Coll, realizado en 1484, en Barcelona: "Item, Joan de Mandavila, acaba en la primera página «lo soldá»; sta cubert de cuiro vermell" [26].

A la fortuna peninsular del texto contribuyó también Joanot Martorell, al incluir en el capítulo CCCCX de su Tirant lo Blanch un episodio del libro de Mandeville [27].


La biblioteca de relatos de viajes del rey Joan I

Además de los libros de Marco Polo, Odorico y Mandevilla que el infante había conocido y manejado, la pesquisa documental de Rubió i Lluch proporciona datos acerca de la existencia, en la biblioteca del rey Martín II de Aragón, de una serie de relaciones de viajes o de textos informativos referentes predominantemente a los territorios orientales, cuya recolección había sido, probablemente, el resultado de la afición de Joan I a las noticias curiosas y peregrinas: Inhibicions de la terra sancta, De la terra sancta (en catalán), De las batalles dels tartres (que parece ser una traducción de Aytón de Gorrigos), De la terra del soldá (en catalán) y un texto que parece ser una versión al catalán del libro De mirabilibus urbis Romae [28].

No sólo los viajes orientales despertaron la curiosidad del rey aragonés, sino también lugares más cercanos pero, asimismo, sedes de sucesos misteriosos, como la Irlanda. En 1189, Enrique de Saltrey escribía un Tractatus de Purgatorio Sancti Patrici en el cual narraba lo que al monje Gilbert de Louth le había contado el caballero Owen quien, hacia mediados del siglo XII habría visitado el Purgatorio, cuya entrada le había sido revelada a San Patricio, el apóstol de Irlanda. El texto gozó de una popularidad extensa y en España circuló, ya desde el siglo XIII, un Tractatus Sancti Patrici. En 1320 había una versión catalana del texto, debida a Ramón Ros, jurisconsulto de Tárrega. El infante Joan le pedía el 13 de agosto de 1386 a su amigo, el Vizconde de Perellós que se hallaba en París, que le remitiera aquel texto curioso, probablemente en latín [29]. En 1394 le enviaba a su hija un texto del Purgatorio trasladado al catalán, posiblemente a partir del texto latino que había recibido de su amigo [30].

Es lícito deducir de esta enumeración documental que el interés exótico de Joan I se había concretado en una colección que podría llevar el título de "libros raros y curiosos" en la cual, con criterio moderno, se distinguen varios tipos de relatos: guías de peregrinación y relaciones de misioneros, compilaciones librescas literariamente configuradas como viajes imaginarios, viajes de ultratumba.


b) La traducción al castellano del relato de Odorico de Pordenone

El relato del fraile franciscano se conoció en Castilla gracias a la labor de compilación engendrada, verosímilmente, por intereses relacionados con la política oriental: se trata del Libro llamado Ultramarino. Este códice (3013 de la Biblioteca Nacional de Madrid), fechado en el siglo XV, está formado por siete "tractados" [31] de los cuales los primeros seis representan la tradución de la Historia Orientalis de Jacques de Vitry [32]; en el segundo "tractado" se ha interpolado el relato de Odorico, traducido al castellano, relato introducido con la declaración del nombre de su autor: "Aun en las orientales partes ay otras muchas cosas que de maravillar son ansy de las gentes como de los ritos o traheres suyas y de las industrias y criamientos que fazen de las cuales recuenta frey Odorico de Foro Jullio..."[33]. Tal interpolación, además de demostrar una vez más la autoridad de la cual gozaba el texto del fraile friulano en cuanto a las cuestiones orientales, ofrece un dato cierto acerca del conocimiento, en Castilla, de uno de los más célebres textos de viajes medievales. Un aspecto interesante está señalado por Amador de los Ríos [34] quien comenta que el autor de la compilación se refiere al año 1360 como a una fecha inmediatamente precedente al momento en el cual escribe, lo que podría justificar la hipótesis de que el texto de Odorico se diera a conocer en castellano ya desde la segunda mitad del siglo XIV. Dato importante, porque ofrece la posibilidad de pensar en que la elaboración del discurso de viajes en castellano hubiera contado con modelos europeos ya acreditados por una consolidada fama.



B. RELATOS DE VIAJES CASTELLANOS

Fazienda de Ultramar

No es propiamente dicho un relato de viajes pero lo incluimos aquí por presentar ciertos vínculos con el tipo de texto que estamos analizando. Se trata de una primera muestra en castellano de un itinerario a Tierra Santa, generosamente ampliada con la traducción al vulgar de extensas partes del Antiguo Testamento, hasta el punto de convertirse en una Biblia romanceada [35]. Considerando auténtica la correspondencia llevada entre Remont, por la gracia de Dios arçobispo de Toledo" y "Almerich, arçidiano de Antiochia", al cual le pide aquél que escriba un itinerario de la Tierra Santa [36], el editor propone como fecha de redacción del texto el intervalo 1126–1142. Ulteriores investigaciones lingüísticas e históricas han demostrado que se trata con certeza de un texto del primer tercio del siglo XIII y que la correspondencia de los prelados representa una ficción [37]. Asimismo, sostiene el editor la dependencia del texto castellano con respecto a la Biblia hebrea, afirmación que también se ha matizado ulteriormente, asentando como base del romanceamiento una traducción latina del hebreo, realizada en el siglo XII [38].

En cuanto a la configuración del texto considerada desde su pertenencia a la categoría de los itinerarios, hay que destacar, por una parte, el hecho de que el autor se vale del fondo común, ya tradicional, de las informaciones proporcionadas por las numerosas guías anteriores; pero no sigue el orden de presentación de los puntos de mira de la peregrinación presente en los itinerarios hasta él redactados – sea desde el norte del País Santo hacia Jerusalén y Betleem, sea desde esta zona hacia el norte – sino, empezando desde Hebrón y mencionando, en relación con este lugar el nombre del patriarca Abraham, sigue con la historia de éste y del pueblo de Israel, traduciendo de los libros del Pentateuco, de Josua y de los Jueces. Es éste el procedimiento que se va utilizando a lo largo de todo el libro que, de esta manera, reproduce sea en forma de traducción, sea en la de un resumen, los libros históricos y proféticos del Antiguo Testamento. Además, se juntan pasajes del Nuevo Testamento, fragmentos hagiográficos, relatos históricos y legendarios entre los cuales se incluye ocasionalmente alguna reminiscencia de la Antigüedad clásica. El recorrido sobre el cual versa el texto es circular, a diferencia del de los demás itinerarios que presentan un desplazamiento lineal; la descripción comienza y termina en Hebrón, desviándose, de esta forma, del modelo acostumbrado del itinerario.

En el texto se pone de manifiesto, por consiguiente, la manipulación del cauce textual del itinerario, aprovechado como marco de un discurso que recoge información libresca histórico-geográfica y legendaria, configurada con miras didácticas.

Nota bibliográfica

Manuscrito único, conservado bajo la signatura 1017 en la Biblioteca de la Universidad de Salamanca. Fechado a finales del siglo XII o comienzos del XIII. El título es resultado de la opción del editor. Editado por Moshé Lazar, con introducción, notas y glosario (cf. la nota 35).


Libro del conosçimiento...

A mediados del siglo XIV, entre 1350–1360, se supone que se redactara el Libro del conosçimiento de todos los reinos e tierras e señoríos que son por el mundo, e de las señales e armas que han cada tierra e señorío por sy e de los reyes e señores que los proveen, curiosa compilación geográfico-heráldica organizada en la forma literaria de un viaje narrado en forma autobiográfica y que, a un más detenido análisis se revela ser un viaje imaginario; es libro de autor anónimo, atribuido por los autores de la crónica francesa Le Canarien – cuya fecha de redacción (hacia 1404) se constituye, de esta forma, en el terminus ante quem de la redacción del Libro – a un fraile franciscano. A la sazón, el misionarismo franciscano gozaba de notoriedad bastante consolidada como para asentar un tópico autorial al cual las demás indicaciones proporcionadas por el texto no apoyan de manera convincente; el autor no declara su condición ni tampoco su nombre pero, en cambio, insiste en la fecha de su nacimiento (1304), utilizando ni más ni menos de siete referencias temporales, correspondientes a las siete edades del mundo:


"...fuy nasçido en el Reynado de castilla Reyante en uno El muy noble Rey don fernando fijo del muy noble Rey don sancho quando andaua la era del mundo segund los abraicos en çinco mill e sesenta e çinco años e la era del general diluuio en cuatro...mill e quatroçientos e siete años e la era de nabucodonosor Rey de Caldea en dos mill e çincuenta e dos años e la era del grande alixandre de maçedonia en mill e seysçientos e diez e siete Años E la era de çesar enperador de Roma en mill e trezientos e quarenta e tres años E la era de christus en mill e trezientos e quatro años e la era de los alarabes en sieteçientos e seys" [39]

 

A partir de Castilla, con cuya descripción empieza, el itinerario se organiza en tres "salidas": en la primera, declara haber recorrido principalmente a Portugal, Galicia, Navarra, Francia, Alemania, Frisia, Daçia (Dinamarca), Boemia, Polonia, Suevia, Gotlandia, Noruega, Escocia, Inglaterra, Irlanda, Ibernia (Islandia); en la segunda: desde Barcelona, "recorre" Narbona, Montpellier, Aviñón, Marsella, Mónaco, Génova, Lombardía, Pisa, Florencia, Roma, Nápoles, Sicilia, Venecia, Esclavonia (la ex-Yugoslavia y Albania), Grecia, Candía (Creta), Rodas, Constantinopla, Chipre, Siria, Jerusalén, Egipto, Túnez, Cerdeña, Córcega, Mallorca; en la tercera "recorre" el continente africano: Bugía, Ceuta, Fez, Marruecos, Sahara, el Sur de Libia, Egipto (llamado Etiopía), da información sobre el reino ficticio del Preste Juan, inserta una descripción de oídas del Paraíso Terrenal ("dixeron me omnes sabios...") ; desde el Madagascar, por el río paradisíaco de Gion "llega" al mar índico ("por el gion ayuso [...] fasta que llegue a vn golfo del mar de yndia") con las islas "zinzibar, la otra alcubil & la tercera insola aden"; habla del Mar Rojo, del reino de Caldea con la Torre de Babel, de Mesopotamia que es para él una ciudad ("fuy a mesopotania vna gran çibdat & abondada"), de Nínive ("la que fue destruyda por el pecadao sudemitico"), de Arabia, de donde su itinerario se vuelve confuso; sea como fuere, "llega" a la isla de Java y a la tierra de Taprobana, territorios todos poblados de mil maravillas. Regresa por Catay, Tartaria, Persia, Turquía, Grecia, Ucrania, Gotlandia, Flandes [40].

El texto demuestra su familiaridad con los datos del saber geográfico antiguo y medieval, con la historia sagrada, así como con mitos propiamente medievales, según veremos en el correspondientes capítulo.

Peter Russel ha destacado la relación del texto con la cartografía medieval, relación que engendra no pocas de las características esenciales de la redacción del libro [41]; asimismo, ha puesto de manifiesto su estatuto de manual de heráldica, hecho que explica, según en el lugar apropiado veremos, la forma de organización del relato por secuencias isomorfas.


Nota bibliográfica [42]

En el Preliminar de su edición de 1877, señala Marcos Jiménez de la Espada la existencia de tres manuscritos de la obra, a los cuales asignaba las letras S, R, N; considerando que el S era "el más puro y genuino de los tres, el que se acerca más al primer original", lo elige como texo base de su edición. Se trata del manuscrito que se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid, bajo la signatura 1997. El manuscrito N se conserva asimismo en la BNM bajo la signatura 9055, mientras que R se halla al presente en la Biblioteca de la Universidad de Salamanca, llevando la signatura 1890. Los tres manuscritos se fechan en el siglo XV, siendo el más lujoso de ellos (vitela, iluminado, letra de códice) el S, mientras que los dos otros, de execución menos esmerada y escritos en papel, le parecían ya a Jiménez de la Espada pertenecer a una tradición manuscrita distinta del S. La investigación llevada a cabo por Peter Russel tiene como resultado el señalar otro manuscrito, "que se halla ahora en la colección de manuscritos de una bibilioteca estatal alemana", que procedía de la biblioteca del humanista Zurita y que Marcos Jiménez de la Espada no había conocido directamente, pero, sí, señalado. A Russel este último manuscrito le parece ser el más antiguo y observa como rasgo lingüístico característico sus aragonesismos que le llevan a suponer que "debe haber sido copiado de un manuscrito castellano por un copista aragonés".

La edición de Marcos Jiménez de la Espada, con preliminar, notas, y apéndices del editor, apareció en el Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid, tomo II, 1877 y se reimprimió por Francisco López Estrada, con una presentación suya, en 1980, Barcelona, El Albir.


La Embajada a Tamorlán

En los albores del siglo XV y gracias a una iniciativa diplomática del rey don Enrique III (1390–1406) se redactó en la cancillería castellana este interesantísimo relato de viajes. La política exterior castellana que este rey llevó durante su reinado se concretó en el patrocinio de la expedición a las islas Canarias (cuya relación se conserva en la crónica Le Canarien) y, además, en su interés por la expansión de los mongoles en detrimento del poderío turco, conflicto que se disputó en 1402 en Angora resolviéndose a favor del caudillo mongol que gozó de duradera fama europea, Tamerlán. Las crónicas castellanas coetáneas y posteriores están de acuerdo en mencionar la dirección oriental de la política de Enrique III, uno de cuyos episodios fue la misión diplomática que éste envió a Turquía para enterarse de visu de la situación creada por el conflicto turco-mongol; los embajadores que presenciaron la batalla de Ankara, Pelayo de Sotomayor y Fernando de Palazuelos fueron recibidos por el vencedor y volvieron a Castilla acompañados por un embajador de Tamorlán, Mohamed Alcagí y por dos cautivas españolas de los turcos, doña Angelina de Grecia y doña María Gómez. Como consecuencia de tal cortesía, el rey castellano envió una segunda misión que acompañara al embajador de Tamorlán hasta Samarcanda y que llevara al caudillo mongol cartas de parte del rey castellano. Los miembros de esta segunda misión fueron el maestro en teología fray Alfonso Páez de Santa María y los caballeros Ruy González de Clavijo y Gómez de Salazar. Indirectamente, por medio del relato más tardío de Pero Tafur se conoce el nombre de otro posible miembro de la embajada, Alfonso Fernández de Mesa [43]. Los embajadores salieron de Castilla el 21 de mayo de 1403, llegaron a Samarcanda el 30 de agosto de 1404 de donde, el 21 de noviembre del mismo año iniciaron su viaje de regreso que concluyó en Alcalá de Henares, el 22 de marzo de 1406. El encantador relato de este largo viaje se redactó después de la llegada de los embajadores, supuestamente a base de los apuntes tomados a lo largo del viaje.

El itinerario se articula en dos partes: el viaje de ida (Cádiz, Mallorca, el estrecho de Mesina, Mar Jonio y Egeo, Rodas, islas griegas del noroeste, Bósforo, Constantinopla, Trebisonda, Armenia turca) hasta Samarcanda y el regreso – menos detallado, por conocerse ya importantes partes suyas – desde dicha ciudad hasta Alcalá de Henares; estas dos unidades del texto, que cuentan con las marcas textuales habituales utilizadas en los relatos de viajes para evocar el itinerario están separadas por una amplia secuencia cuyo objeto es la presentación de la corte de Tamorlán, con sus ceremoniales y sus exóticas costumbres.

La autoría de la relación se atribuyó, tradicionalmente, al jefe de la misión diplomática, el caballero Ruy González de Clavijo [44]; el primero en exponer sus dudas acerca de dicha autoría fue Marcos Jiménez de la Espada, quien incluso formuló la hipótesis de que el texto pudiera con más veracidad, atribuirse a otro miembro de dicha embajada, el poeta Alfonso Fernández de Mesa [45]. Asimismo, Francisco López Estrada, ya desde su edición de 1943, renuncia a anteponer el nombre de Clavijo al título del libro, considerando que "otro personaje que [...] tomaría parte activa en la redacción, y al cual pueden atribuirse las manifestaciones cultas del relato, es el maestro en Teología Páez de Santamaría"[46]. En un estudio posterior en muchos años, vuelve a analizar detalladamente las huellas de la posible contribución de Alfonso Páez de Santa María en la redacción del libro [47], llegando a la conclusión de que éste era el más apropiado para llevar a cabo la tarea de la redacción del libro; además, Francisco López Estrada observa que "entre los que contribuirían a que el relato fuese un tan acabado logro de verismo", hay que contar también al embajador de Tamorlán, Mahomad Alcagí [48], responsable tanto de las informaciones geográficas y políticas con respecto al itinerario recorrido desde Constantinopla hasta Samarcanda, así como de las informaciones lingüísticas (idiomas utilizados por diversas poblaciones, traducción de ciertas palabras orientales, significado de los antropónimos o de los topónimos).

Del texto de la Embajada parece haberse aprovechado Gómez de Santiesteban en su Libro del Infante don Pedro de Portugal, al describir la corte de Tamorlán.


Nota bibliográfica [49]

De la Embajada... se conservan cinco manuscritos. El ms. A (9218 de la BNM) con letra cortesana, del siglo XV; es el manuscrito que, por ser el más antiguo, ha sido escogido por Francisco López Estrada como base para su edición de 1943, aclarando que es copia de otro manuscrito desconocido. El manuscrito B (BNM, 18050), con letra del siglo XVI, es una copia anterior a la edición de Argote de Molina (1582). El manuscrito C (British Museum, 16613) se fecha también en el siglo XV y lleva la firma del amanuense Anthonius de Leon; según la descripción del Catálogo, es copia más correcta que la utilizada por Argote. El manuscrito D, conservado en la Biblioteca Nacional de París bajo el no. 396 de la clasificación de 1860 es copia del siglo XVII de la edición princeps de 1582. Finalmente, el manuscrito E de la Biblioteca de la Real Academia de la Historia de Madrid es también una copia del siglo XVIII de la edición de 1582.

La edición princeps A, de Sevilla – 1582 se debe a Argote de Molina y la segunda edición se realizó en Madrid en 1782, en la imprenta de Antonio de Sancha.

Además de la edición paleográfica del manuscrito A, debida a Francisco López Estrada, Madrid, CSIC,1943, la más reciente edición que reproduce el texto de la edición princeps A, con ortografía modernizada, es la de Ramón Alba, Madrid, Miraguano, 1984.


Tratado de las andanças e viajes de Pero Tafur

Es la narración en forma autobiográfica de un extenso viaje por el Oriente Próximo y Europa, emprendido por el caballero andaluz Pero Tafur entre los años 1436–1439. Conformemente a las investigaciones documentales sobre su biografía [50] había nacido el autor, probablemente, por 1405–1409, en Sevilla; se habría criado en casa del Maestre de Calatrava, don Luis de Guzmán, a quien va dedicado el libro, habría sido familiar del rey don Juan II. Se deduce de su escrito que había pasado su juventud en Sevilla, por lo menos hasta emprender su viaje. Al terminar de escribir su libro, en fechas posteriores a la caída de Constantinopla, más precisamente en 1454 según Vives, ya vivía en Córdoba, en cuyos documentos aparece desde 1460 hasta 1479, como regidor o veinticuatro de la ciudad; por el testamento de su mujer, fechado en 1490, se sabe que tuvo por lo menos tres hijas y se puede deducir, con verosimilitud pero no con certeza, la existencia de una cuarta hija natural; de las actas capitulares del Ayuntamiento de Córdoba se puede saber que tuvo también un hijo, asimismo regidor de la misma ciudad.

El itinerario del viaje se estableció con exactitud por José Vives en el estudio citado; deduce el erudito que para sus «Andanças» tomó como centro de operaciones Italia y más particularmente Venecia. Desde aquí emprendió dos grandes viajes, uno al Oriente y otro a algunos países del norte de los Alpes. A estos dos largos viajes precedió el de ida a Italia y siguió el de regreso a España; estos dos últimos, fueron mucho más cortos. Dividimos, pues, sus andanças en cuatro viajes, separados por tres fechas perfectamente conocidas:

1–er viaje: Sanlúcar de Barrameda-Pisa, Venecia, con visita de Roma y algunas otras ciudades italianas: Otoño de 1436 hasta 9 de mayo de 1437.

2–o viaje: Al Oriente: Palestina, Egipto, Bizancio, Turquía, con regreso a Venecia: 9 de mayo 1437 hasta 22 mayo 1438.

3–er viaje: Al imperio alemán y ciudades limítrofes de los Países Bajos, Polonia, Austria e Italia hasta Ferrara: 22 mayo de 1438 hasta 19 enero de 1439.

4–o viaje: Regreso a España por el Adriático y Mediterráneo hasta Cerdeña, en donde queda interrumpida la narración en el manuscrito: 19 enero de 1439 hasta la primavera del mismo año.[51]

En cuanto a los problemas generales relacionados con el Tratado de Tafur, dos nos parecen interesantes de señalar en este apartado: el motivo de su viaje y el de la redacción de su libro.

Con respecto al primer aspecto, la investigación ha insistido en las miras a la vez comerciales y turísticas [52], identificables en series paralelas de contextos; por una parte, resaltan en el texto la facilidad con la cual se mueve Tafur en los medios mercantiles y las informaciones que proporciona en lo referente a ciertos aspectos de las relaciones económicas y de las instituciones financieras de su tiempo [53]; por otra parte, parece estar siempre dispuesto a emprender visitas a determinados "objetivos" de mero interés turístico [54]. No se nos olvide, sin embargo, otra mira, esta vez piadosa, de su viaje: la visita a los Santos Lugares, que ocasiona la inserción en el texto de una verdadera guía de peregrinación, no exenta, es verdad, de la narración de alguna picardía del protagonista [55].

Dos son, según Beltrán [56], los motivos de la redacción del libro: acreditar el personal prestigio caballeresco y comunicar los datos que mediante el viaje se han obtenido en cuanto "a lo mas provechoso de la cosa pública e estableçimiento de ella", enunciándose ambos motivos en la declaración prologal del autor; el primero se deslinda, sobre todo, en la detallada referencia a la identificación del antecesor de su linaje con un príncipe bizantino (como resultado de una "investigación"nobiliaria y heráldica emprendida en la corte de Constantinopla [57]), pero también en una amplia serie de contextos en los cuales presenta Tafur sus actuaciones caballerescas [58]. El segundo está puesto de relieve mediante el constante interés por los gobiernos y "regimientos" políticos y por su consiguiente reflejo en una superior situación social.

Nota bibliográfica

El relato de Pero Tafur se conserva en manuscrito único, en la Biblioteca Universitaria de Salamanca, bajo la signatura 1985. Es una copia tardía, con letra de comienzos del siglo XVIII. Comentando detalladamente las características de la copia, Marcos Jiménez de la Espada la considera fidedigna, a pesar de su modernidad, "porque conserva mucha parte de la ortografía é intactas la irregular puntuación y formas de lenguaje usuales y corrientes á mediados del siglo XV; y retrata además perfectamente el estado del códice de donde se sacó, indicando con series de puntos los claros que en él había por omision de una o varias palabras ó de líneas enteras, ó sus deterioros [...]." El manuscrito del cual se sacó la copia carecía del tercio superior de la primera hoja y tenía ilegibles los primeros renglones de la segunda; asimismo, carecía de la última hoja, quedando la copia sin concluir [59].

Dicha copia se editó por Marcos Jiménez de la Espada en 1874, en el tomo octavo de la "Colección de libros españoles raros ó curiosos", bajo el título Andanças e viajes de Pero Tafur por diversas partes del mundo avidos (1435–1439), con una advertencia preliminar, vocabulario geográfico, catálogo biográfico, notas y glosario.

Hay edición facsímil de ésta, a cargo de Francisco López Estrada, Andanças e viajes de un hidalgo español. Pero Tafur, (1436–1439) Barcelona, El Albir, 1982, acompañada por el excelente artículo de José Vives Gatell titulado "Andanças e viajes de un hidalgo español (Pero Tafur, 1436–1439), con una descripción de Roma", publicado en Spanische Forschungen der Görresgesellschaft, VII, 1938 y en Analecta Sacra Tarraconensia, XIX, 1949; se han añadido, además de una "Presentación bibliográfica" del editor de la facsímil, índices onomástico, toponímico y de materias, realizados por Carmen Sáez, Rafael Morales y Juan Luis Rodríguez. El citado artículo de José Vives Gatell rectifica, con base documental, la fecha inicial del viaje, corrigiendo el año 1435 avanzado por Marcos Jiménez de la Espada, en 1436. Asimismo, rectifica Francisco López Estrada en su "Presentación bibliográfica" el título de la obra, en Tratado de las andanças e viajes de Pero Tafur, basándose en la propia manera del autor de referirse a su texto ("plégavos leer mi tratado").


Libro del Infante don Pedro de Portugal

Con esta obra asistimos a la transposición en el plano de una ficción literaria configurada a base de varias fuentes librescas, de los viajes históricos del príncipe portugués don Pedro el Viajero (1392–1449). Éste emprendió, entre 1425–1428 probablemente por motivos diplomáticos, una serie de viajes que le pusieron en contacto con el ambiente de la alta política europea del tiempo: estuvo en Hungría, donde combatió, al lado del Emperador Sigismundo, contra los turcos; visitó a Barcelona, Venecia, Padua, Ferrara y Roma donde fue recibido por el papa Martín V; asimismo, viajó por Flandes, Alemania e Inglaterra; visitó la corte aragonesa de Alfonso V el Magnánimo y encontró a Juan II de Castilla en Aranda del Duero. Su personalidad que reunía al caballero y al letrado dejó una fama duradera en los medios aristocráticos europeos. Su nombre pasa a la crónica de la corte inglesa y está, asimismo, consignado por el secretario imperial Eneas Silvio Piccolomini, el futuro papa Pío II [60].

Tal seductora figura se convierte en héroe del relato de un viaje ficticio, escrito en castellano por un autor desconocido referido por la mayoría de las ediciones como Gómez de Santiesteban (aunque la primera edición que se conoce – Sevilla, ca. 1515, impresor Jacobo Cromberger – alude a un tal Garci Ramírez). Francis M. Rogers, editor del texto, lo consideró redactado a comienzos del siglo XVI, en la década de 1510 aproximadamente. Un decisivo estudio posterior de Harvey L. Sharrer pone de manifiesto la influencia de dicho libro en la crónica universal compilada por Lope García de Salazar entre 1471–1476 y titulada Libro de las bienandanzas y fortunas, lo que lleva a la evidencia de que la obra de Gómez de Santiesteban se remonta a una fecha anterior. A partir de 1515, el texto conoció numerosísimas ediciones impresas: se conservan ciento cincuenta y dos ediciones, más de la mitad en castellano y las restantes en portugués, habiéndose publicado por primera vez una traducción portuguesa en 1602, en Lisboa [61].

El autor aprovecha la fama de los viajes y hazañas caballerescas del Infante portugués para convertirlo en protagonista de un libro de viajes ficticios por tierras asiáticas: a la corte de Tamorlán, a la del mítico soberano Preste Juan, por Etiopía y al sepulcro de Santo Tomás.

El texto se hace eco de las difundidísimas recurrencias literarias referentes a los mirabilia orientales y, asimismo, de los ideales político-religiosos típicamente medievales del emperador-sacerdote y de la unión de la cristiandad occidental con la oriental. Utiliza como fuentes previos relatos de peregrinación, el libro de Mandevilla, La Embajada a Tamorlán, elementos del ciclo de Alejandro Magno así como una variante de la carta del Preste Juan, valiéndose de los procedimientos de la compilación erudita para crear un texto de ficción que se configura, al mismo tiempo, en un significativo núcleo intertextual.

Nota bibliográfica

Del libro de Gómez de Santiesteban no se conoce, hasta el presente, ningún manuscrito; se han identificado, en cambio, ciento cincuenta y dos ediciones diferentes [62]. Más de la mitad de ellas contienen el texto español, siendo las restantes ediciones de la traducción portuguesa.

El texto español de la primera edición conservada, fechada c. 1515, se realizó en Sevilla, por Jacobo Cromberger y existe en ejemplar único en la Biblioteca Pública de Cleveland (Ohio). Fue editada por Francis M. Rogers: Gómez de Santiesteban, Libro del Infante don Pedro de Portugal, Lisboa, Fundaçaõ Calouste Gulbenkian, 1962.

La tradución portuguesa se publicó por primera vez en 1602 en

Lisboa, por Antonio Álvarez (padre).

 



[1] Cf. Lluís Nicolau d'Olwer, L'expansió de Catalunya en la Mediterrània Oriental, Barcelona Edicions Proa, 1974, págs. 19–31.

[2] De paso sea dicho, la misma idea, de larga vigencia política, movió también al rey castellano Enrique III a mantener, a comienzos del XV, relaciones diplomáticas con Tamorlán; el poder islámico contra el cual se tenía que combatir en aquel momento, por medio de una planeada alianza cristiano-tártara era el de los turcos.

[3] Ramón Muntaner, Crónica, a cura de Marina Gustà, 2 vols., Barcelona, Edicions 62, 1990, II, págs. 76, 74, 80, 84.

[4] José Vives, Juan Fernández de Heredia, Gran Maestre de Rodas, Barcelona, Biblioteca Balmes, 1927, págs 12–13.

[5] Entre los más importantes trabajos: su crónica particular, la crónica general de sus reinados (Cròniques dels reys d'Aragó o comtes de Barchinona), una traducción con interpolaciones del Compendium historiale de Vincent de Beauvais (sin terminar). Apud Jorge Rubió y Balaguer Literatura catalana, en G. Díaz Plaja (ed.), Historia general de las literatuas hispánicas, I, Barcelona, 1949, cap. "La literatura en el reinado de Pedro el Ceremonioso", págs. 712–725.

[6] Ibidem, págs. 715–718.

[7] Cf. A. Rubió i LLuch, Catalunya a Grecia. Estudis historics i literaris, Barcelona, Biblioteca popular de "L'Avenç", 1906, pág. 91.

[8] Rubió i LLuch, "Joan I humanista i el primer període de l'humanisme català", en Estudis Universitaris Catalans, Barcelona, 1919, pág. 30: "En conjunt figuren en la correspondéncia literaria dels dos sobirans una quinzena d'obres o autors diferents; entre ells non documents sobre històries gregues o bizantines"

[9] Ibidem, pág. 10.

[10] Un ejemplo entre muchos: "Lo rey d'Arago. Comte car cosi: segons que ns. ha dit mossen Ponç de Perellons, nostre majordom, aqui ab vos, quan ell hi era, havia .i. frare Menor qui ha estat molts anys ab Prestre Johan e comta d'aquelles parts moltes meravelles. e com nos lo desigem oir, pregam vos, car cosi, que l nos trametats encontinent sens falla. e si per aventura era ja partit de vos, que y vullats trametre on que sia e fer per guisa que venga, car gran plaser nos en farets. [...] Comiti Fuxensi." A. Rubió i LLuch, Documents per l'historia de la cultura catalana mig-eval, I, Barcelona, Institut d'estudis catalans, 1908, Doc. CCCCXI, pág. 365.

[11] José Vives, Dictionnaire d'histoire et de géographie ecclésiastiques, 1967, XVI,
págs. 1113–1115.

[12] José Vives, Juan Fernández de Heredia..., pág. 15. La obra de Mecenas de la traducción cuenta con la Crónica de los Emperadores, traducción de los últimos cuatro libros de la Epitome historiarum de Juan Zonaras; Tucídides (una selección de los discursos incluidos en la obra del ateniense), la Crónica Troyana de Guido delle Colonne, Orosio, Flor de ystorias de Orient, Marco Polo, Libro de Actoridades, Secreta secretorum, Plutarco y Eutropio. Además, el análisis de la correspondencia real revela la preocupación del Gran Maestre por hacer compilar y traducir al catalán unas "istorias fetes per un monge negre" y por una "suma de istories en francés" que por encargo suyo el rey don Pedro mandaba trasladar al aragonés (Rubió i Lluch, Documents..., I, Docs. CCXXXIV y CCVI, págs. 225 y 202, respectivamente).

[13] John Nitti, Juan Fernández de Heredia's Aragonese Version of Marco Polo, Madison, Hispanic Seminary of Medieval Studies, 1980, pág. 29.

[14] A. Rubió i LLuch, Documents per l'historia de la cultura catalana mig-eval II, Barcelona, Institut d'estudis catalans,1921, Docs. CLXXII y CLXXX, respectivamente,
págs. 165–166 y 171.

[15] Ibidem, nota 1, pág. 165.

[16] A. Rubió i LLuch, "Joan I humanista...", pág. 20, nota 8. Otra mención de una traducción al catalán del libro de Marco Polo se encuentra en el inventario de los bienes de un comerciante barcelonés, inventario hecho en 1424 (Apud John Nitti, Juan Fernández de Heredia's Aragonese Version of Marco Polo, pág. 10).

[17] Marco Polo, Il Milione, Prima edizione integrale a cura di Luigi Foscolo Benedetto, Firenze, Leo S. Olschki Editore, 1928.

[18] Viatges de Marco Polo. Versió catalana del segle XIV. Edició a cura de Annamaria Gallina, Barcelona, Editorial Barcino, 1958.

[19] John Nitti, Juan Fernández de Heredia's Aragonese Version of Marco Polo, Madison, Hispanic Seminary of Medieval Studies, 1980, pág. XXIX.

[20] Figura en el inventario de los bienes del rey Martín: "Item un altre libre apellat De las batalles dels tartres, scrit en paper,[...] lo qual comença Aci comença lo libre de la flor de les istorias, e faneix en lo mes d'agost. Albert Hauf (ed.), Aitó de Gorigos, La flor de les històries d'Orient, ed., Barcelona, Centre d'Estudis Medievals de Catalunya, 1989, pág. 43.

[21] Ibidem, pág. 44.

[22] Rubió i Lluch, Documents..., I, Doc. CCLXXIV pág. 257; Doc. CCXCIII pág. 27; Doc. CCXCVI pág. 274; Doc. CCCXXVI, pág. 299: "Lo primogenit. Veçcomte: vostra letra havem rebuda e lo libre de frare Odorich, el capell e l'arch turques que per Ferrando Munyoç, cambrer nostre, trameses nos havets, la qual cosa molt vos grahim e especialment, car en lo dit libre ha mes coses e mils proveents que en l'altre d'aquell meteix frare que ja haviem, pregant vos que, tota vegada que trobets d aytals coses estranyes con les dessus espressades, nos n ajats e fer nos n ets agradable servey. [...] Fuit directa vicecomti Rode."

[23] Rubió i Lluch, Documents..., II. Doc. CCXXXIII, pág. 221: "Rey molt excellent e avoncle molt car: [...] nos nos dedelitam molt en legir e axi propiament en frances com en nostra lengua matexa, perque us pregam que ns vullats enviar tres libres escrits en lenguatge frances, ço es les canoniques de França, Titus Livius e Mendivila...". Doc. CCXXXVIII, pág. 225: "Molt care mare nostra e molt amada: [...] noresmenys vos pregam, cara mare, que ns. trametats com enans porets lo libre de Johan de Mendrevile e le romanç de Mexaut."

[24] La citada edición de Pilar Liria Montañés, "Libro de las Maravillas del mundo" de Juan de Mandevilla, Zaragoza, Caja de Ahorros, 1979, pág. 33.

[25] William Entwistle, "The spanish Mandevilles", en The Modern Language Review, XVII, 1922, pág. 251.

[26] R. Carreras Valls, El llibre a Catalunya. 1338–1590, Barcelona, 1936, apud J. Ernesto Martínez Ferrando, edición y prólogo del Libro de las maravillas del mundo, Madrid, 1958, pág. 11.

[27] Joanot Martorell, Tirant lo Blanch, edición, introducción notas e índices por Martín de Riquer, Barcelona, 1947, págs. 126–130 de la introducción.

[28] Rubió i Lluch, "Joan I...", págs. 19–22.

[29] Rubió i Lluch, Documents..., I, pág. 382: "Vos pregam que ns trametets en escrits per persona certa, tota la relacio per aquell cavaller que deits que es entrant en lo Purgatori de sent Patrici, feta de ço que ha vist e li es esdevingut en lo dit Purgatori, car fort ho desijam saber."

[30] Josep Coroleu, Documents historics catalans del sigle XIV, Barcelona, 1839, pág. 130.

[31] En el primer libro "se dirá de la tierra de promisión y de otras algunas cosas de las cuales fabla la escriptura en que y cuales çibdades, villas y otros lugares están situadas. En el segundo libro, o tractado sera dicho de que cosas y maravillas avien seydo especialmente condicionadas. En el tercero, sera dicho de cuales gentes pecadoras e infieles ayan seido ocupada. En el cuarto sera dicho de cuales cristianos fieles aya seido por la divina ayuda ganada. En el quinto se dira por cuales religiosos fue entonçes la devocionde los fieles prolongada. En el sesto se dira en que manera por pecados es agora perdida y a los moros sojudgada. En el septimo sera dicho de los griegos y de las otras personas divinas o apartadas de la yglesia, una disputaçion finalmente ayuntada" Apud Eugenia Popeanga, "El relato de viajes de Odorico de Pordenone" en Revista de Filología Románica, 9, 1992, pág. 40

[32] Alfred Morel-Fatio (ed.), Libro de los fechos et conquistas del Principado de la Morea compilado por comandamiento de don fray Johan Fernández de Heredia maestro del Hospital de S. Johan de Jerusalem. Chronique de Morée aux XIII-e et XIV-e siècles, Genève, Imprimerie Jules-Guillaume Fick, 1885, págs. LIV–LVI.

[33] Apud Eugenia Popeanga, art. cit., pág. 40.

[34] Historia crítica de la literatura española, t. V, pág. 274, n. 2, apud Morel Fatio, op. cit., pág. LV, n. 1.

[35] Almerich, Arcediano de Antiochía, La Fazienda de Ultra Mar. Biblia Romanceada et Itinéraire Biblique en prose castillane du XII-ème siècle, Introduction, édition, notes et glossaire par Moshé Lazar, Salamanca, 1965.

[36] "...que tú me enbíes escripto en una carta la fazienda de Ultra Mar e los nombres de las cibdades e de las tierras como ovieron nombre en latín e en ebraico, e quanto a de una cibdat a la otra, e las maravyllas que nuestro Sennor Dios fezo en Jherusalen, e en toda la Tierra de Ultra Mar.", ed. cit., pág. 43.

[37] Rafael Lapesa, Historia de la lengua española, pág. 191

[38] A. D. Deyermond, Historia de la literatura española. La edad Media, Barcelona, Ariel, 1994, pág. 149.

[39]Libro del conosçimiento, publicado por primera vez con notas de Marcos Jiménez de la Espada, Madrid, 1877, págs. 1–2.

[40] Ibidem, págs. 65, 68, 69, 71, para las citas.

[41] Peter Russel, "La heráldica en el Libro del conosçimiento", en Studia in honorem prof. M. de Riquer, Barcelona, Quaderns Crema, II, 1987, pág. 687: "En efecto, el LdC es un intento de parte de su autor de representar en prosa narrativa, disfrazada como narración autobiográfica, los datos contenidos en un mapamundi que tenía ante los ojos". Y, en la correspondiente nota 4, pág. 696: "No es ésta la ocasión para presentar en detalle cuáles son las características de la obra que llevan inevitablemente a esta conclusión. Incluyen, entre otras, la forma de los itinerarios costeros en Europa y África del Norte; la costumbre de referirse a montañas, ríos, lagos, mares, etc., según sus nombres latinos (costumbre de los cartógrafos hasta muy avanzado el siglo); imitación estilística de las "leyendas" en prosa que los cartógrafos colocaban en los mapamundis para comunicar datos de interés en lo respectivo a las regiones poco conocidas del mundo; tendencia a indicar las relaciones geográficas no por las cuartas sino por el uso de los términos «esquerda» (para el norte) y «derecha» (para el sur), etc.

[42] Cf. además del Preliminar (págs X–XV) de la citada edición de Jiménez de la Espada, los datos bibliográficos de Peter Russel, art. cit., págs. 688–689.

[43] Pero Tafur, Andanças e viajes de un hidalgo español,Pero Tafur (1436–1439) Barcelona, El Albir, 1982, edición a cargo de Francisco López Estrada, facsímil de la primera edición realizada por Marcos Jiménez de la Espada en el tomo VIII de la "Colección de libros españoles raros e curiosos", Madrid, 1874, pág.165: "Este es el camino que ficieron los embaxadores del rey don Enrrique quando fueron al Tamurbeque; e dizíame a mí Alfón Frrds de Mesa que avie tanto desde allí a lo postrero que andubo como de allí a Castilla pero ellos fueron e vinieron camino derecho, e vieron cosas bien estrañas por el camino e en casa de Tamurbeque, segund ellos dizen ciertamente".

[44] Se atribuyó el texto a Ruy González de Clavijo por Gonzalo Argote de Molina, en su edición princeps del texto, que lleva la fecha de 1582.

[45] Francisco López Estrada, Embajada a Tamorlán, Estudio y edición de un manuscrito del siglo XV, Madrid, 1943, pág. CCXLVI.

[46] Ibidem.

[47] Francisco López Estrada, "Procedimientos narrativos en la Embajada a Tamorlán", El Crotalón, 1, 1984, págs. 139–140.

[48] Ibidem, págs. 142–143.

[49] Seguimos el estudio que encabeza la citada edición de Francisco López Estrada, págs. LXXXV–XCV.

[50] Andanças e viajes de un hidalgo español. Pero Tafur (1436–1439), Barcelona, El Albir, 1982, págs. XVIII–XXI de la advertencia preliminar de su editor, Marcos Jiménez de la Espada. Ramírez de Arellano, "Estudios biográficos: Pero Tafur", en Boletín de la Real Academia de la Historia, 41, 1901, págs. 273–293. José Vives Gatell, Andanças e viajes de un hidalgo español (Pero Tafur, 1436–1439) con una descripción de Roma, estudio reproducido en la edición facsímil de las Andanças... por Francisco López Estrada, Barcelona, El Albir, 1982 (cf. infra), págs. 1–93.

[51] José Vives Gatell, op. cit., pág. 27.

[52] Cf. Francisco López Estrada, "Pero Tafur, trotamundos medieval. I" en Historia 16, 98, 1984, págs. 111–118 y "Pero Tafur, trotamundos medieval. II", en Historia 16, 99, 1984, págs. 111–121.

[53] Referencias a las instiuciones e instrumentos financieros (seguimos siempre la edición ya citada): págs. 11–12, 20, 41; alusiones discretas a trámites comerciales propios: págs.131–132,158, 162, 196–198; referencias a la situación económica y comercial de las diferentes ciudades que recorre: passim.

[54] "É yo quisiera, en aquel tiempo que non podía pasar allende [el mar], yr a visitar la tierra de los xpianos, ansí como la corte del Emperador é del rey de Françia; é ove consejo con aquellos mercaderes mis amigos, é dixéronme que lo devía dejar fasta la buelta de Ierusalem, é que, en tanto, fuese á ver á Italia, que era singular cosa de ver [...]; é paresçióme buen consejo, é fízelo ansí." (pág. 21). "Yo estuve en esta ysla de Exío veynte dias, en que non tenía que fazer; fízeme pasar á la Turquía [...] é fallé allí uno mi amigo [...] é roguéle [...] que embiase un ombre suyo conmigo que melevase fasta Troya..."(págs. 133–134). "A cabo de tres dias que yo estuve en el monesterio de Santa Catalina, pensava como pudiese pasar a la India mayor, é aun lo avía fablado secretamente al Prior..." (pág. 94).

[55] Págs. 51–64 de la edición citada, con la narración de una visita clandestina (se disfraza de moro) a la mezquita de Jerusalén.

[56] Rafael Beltrán, "Los libros de viajes medievales castellanos. Introducción al panorama crítico actual: ¿cuántos libros de viajes medievales castellanos?", en Revista de Filología Románica. Anejo I, 1991, págs. 143–153.

[57] Págs. 141–149 de la edición citada.

[58] Señalamos, además de los contextos evocados por Rafael Beltrán en el citado artículo y que versan sobre el trato que Tafur confiesa haber tenido con la más alta nobleza de su tiempo, otras situaciones que es imprescindible enmarcar dentro de su "itinerario del prestigio": señala su efectiva participación en la Reconquista (págs. 3–5), o su dedicación a esta causa (págs.159, 249, 280); está dispuesto a poner su espada al servicio de la causa anti-islámica en cualquier situación (págs. 184, 187). confiesa varias veces su interés por una hiptética Cruzada (págs. 109, 273, 249); arma caballeros (pág. 64); acentúa el valor de la palabra de honor por medio de una narración ejemplar en la cual el protagonista es un caballero castellano (págs. 68–71); considera un insulto extremo el habérsele robado la espada y no recibe en cambio de ella ni siquiera una del duque de Baviera (pág. 263).

[59] "Advertencia preliminar" del editor, págs. XXI–XXII de la ed. cit.

[60] Gómez de Santiesteban, Libro del Infante don Pedro de Portugal, edición e introducción por Francis M. Rogers, Lisboa, Fundação Calouste Gulbenkian, 1962. Introducción, págs. V–IX.

[61] Harvey L. Sharrer, "Evidence of a fifteenth century Libro del Infante don Pedro de Portugal and its relationship to the Alexander cycle", en Journal of Hispanic Philology, 1, 1977, págs. 85–98.

[62] La lista más completa, en Francisco Leite de Faria, "A visita do Infante D. Pedro a Pádua e algumas edições do folheto que descreve as suas imaginárias viagens", en Studia, Lisbon, 13–14, 1964, trabajo precedido por Francis M. Rogers, Lista das Edições do Libro del Infante don Pedro de Portugal, Lisboa, Publicações Culturales da Companhia de Diamantes de Angola, 1959.


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